Cuando empecé, nadie me creía

 

Hola a todas, ¡feliz domingo!

Lo primero de todo, sé que llevo muchos domingos sin ofrecerles nuevo contenido en vídeo en mi canal de YouTube, pero he querido hacer este parón en vacaciones y es que, no sé si alguna vez se lo he contado, pero me cuesta muchísimo grabar en vídeo. Es la parte que menos me gusta de mi proyecto, y sé que es necesario y que es lo que más les gusta ver, porque es el formato más práctico a la hora de aprender mi método y que les de consejos. Pero realmente, me cuesta mucho verme bien en cámara, sacar tiempo para prepararme, poner la cámara, que esté bien enfocada, que el plano sea bueno… Parece fácil y sencillo cuando el vídeo ya está subido y publicado, pero créanme cuando les digo que hay detrás muchísimo trabajo de preparación, edición… Y como les digo, es la parte que más me cuesta porque la cámara nunca me hizo sentir demasiado cómoda. Aunque les prometo que en breve, volveré a romper esa zona de confort y les volveré a ofrecer contenido en vídeo. Porque aunque me cueste, yo soy la primera a la que le gusta el resultado y son consciente de lo necesarios que son. Así que, ¡volveré pronto!

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Mientras tanto, hoy quiero contarles un poquito sobre mis inicios. Y es que, como creo que en casi todos los proyectos que emprendemos, no fue nada fácil

cómo llegué al yoga facial

Imagínense, primero, la idea del Yoga Facial, me vino sola después de investigar acerca de qué podría hacer por mi rostro sin necesidad de pasar por cirugías, cremas de lujo o tratamientos mensuales de centro de estética. Ya les he contado alguna vez que con poco más de 30 años, pensé cómo querría verme con 40 y qué podía hacer desde ese momento para conseguirlo. Así que después de mucho mirar y remirar, encontré como muy escondido, porque nadie hablaba de ello por aquél entonces, hace casi 10 años ya, la disciplina del Yoga Facial, súper pionera en el mundo en ese momento. 

Y me dije: “yo quiero saber más sobre esto e iré donde tenga que ir para aprender”. Lo hice como algo personal y finalmente se convirtió en mi pasión y mi profesión

No me voy a extender en esto porque es algo que ya les he comentado, de hecho, si aún no han escuchado la entrevista que me hizo Ana García del Barrio de Divina de la mente, les dejo aquí el capítulo de su Podcast para que puedan escucharlo y conocerme un poquito más:

NADIE CREÍA EN MI MÉTODO

Pero recuerdo cuando ya volví a mi casa, después de viajar durante meses a todos los continentes, cuando empecé a hablar a mis familiares y amigos sobre el Yoga Facial. Sus caras eran de escepticismo y pensaban ¿Pero esta chica, qué está haciendo con su vida? ¿Qué dice de movimientos con la cara? ¿De algo revolucionario? 

Me sentí sola en muchos momentos y es que nadie había oído hablar sobre el Yoga Facial y mi familia me miraba con cara de ¿qué me estás contando, Diana?

Sentía poco más o menos que me trataban de loca, como si el yoga facial fuera un invento más o una nueva moda que no duraría ni dos telediarios. 

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Sin ser esas primeras opiniones de mis familiares, también recuerdo la cara de mis primeras alumnas. Algunas de ellas eran licenciadas en educación física, monitoras de Yoga y profesionales del deporte. Al comenzar la clase de Yoga Facial me miraban con escepticismo y sin mucha emoción en sus miradas, pero durante el transcurso de la clase surgía la magia y se quedaban fascinadas de lo que estaban aprendiendo, de los nuevos conocimientos que les estaba aportando y de cómo se activaban y funcionaban los músculos de sus caras.

A DÍA DE HOY EL YOGA FACIAL ES MI VIDA

De eso hace más de 7 años y aquí estoy, ofreciendo mi propia metodología a mujeres (y hombres) de todo el mundo y llevando Facial Yoga Plan a muchas ciudades como Londres, Dubai… Y muchos más rincones que no puedo ni llegar a imaginar gracias a los cursos de mi Escuela Online de Yoga Facial.

Y en breve les contaré más eventos súper importantes donde voy a participar porque serán muy especiales y a los que están invitadas a venir para aprender más sobre sus caras y su belleza natural. ¡Qué emoción la nueva etapa que comienza!

Con todo esto, quería contarles un poquito más sobre mí para que conocieran cómo fue la historia de Facial Yoga Plan en sus inicios, pero también para motivarles con sus proyectos personales y profesionales. Luchen por sus sueños, aunque al principio parezca que nadie les apoya, que les tachan de locas. Nosotras, las mujeres, tenemos un poder muy importante dentro de nosotras, y con determinación y pasión llegaremos a donde queramos llegar. No hay límites. Sueñen a lo grande y llegarán a conseguirlo.

Yo a día de hoy, soy la que no se cree haber llegado hasta donde estoy llegando, emocionada cada día con los mensajes que recibo, con las fotos del antes y el después tras haber cursado el Desafío 20 días. Es increíble la satisfacción que siento cuando ustedes me mandan sus resultados desde todas las partes del mundo. 

¡Gracias por compartirlo conmigo! Es maravilloso poder sentir que llego a su vida y que confían en mí y en mi método. El Yoga Facial no es un invento, es algo real con estudios científicos que avalan su eficacia y yo, voy a seguir al pie del cañón para poder seguir siendo pionera en esta alucinante disciplina con la que tanto disfruto.

Mientras tanto, me despido por hoy y les deseo que tengan una muy bonita semana llena de momentos únicos y con mucha rutina de ejercicio facial. 

Gracias por leerme.

Diana Bordón.


Fotos: Yoga In Photos.






 
Diana Bordón